Aprender a ir en monociclo
El monociclo no es coto vedado de acróbatas con aptitudes físicas excepcionales. Todo el mundo puede aprender a llevarlo, pero hay mejores y peores maneras de conseguirlo. El método de prueba y error — usado, mal que me pese, por su humilde servidor — puede funcionar, pero es un mal método. Lleva tiempo y exige mucho del monociclo y de la habilidad para caer del aprendiz.
Cuando mis hijos quisieron aprender (todos los niños quieren) decidí, tras documentarme todo lo que pude, usar el método de Jack Halpern. El resultado ha sido muy satisfactorio: después de cuatro o cinco sesiones competían por ver quién cruzaba más veces una pista de baloncesto. No sé cómo hubiera ido si lo hubieran intentado a lo bruto — me falta el experimento de control — pero sospecho que hubiera resultado muy frustrante. Los primeros días, antes de que llegaran los libros, lo estuvieron intentando por su cuenta: el cambio que supuso empezar a seguir el método de Halpern marcó un antes y un después.
Creo que la falta de recursos para el aprendizaje es uno de los principales obstáculos para la popularización del monociclo, especialmente en países de habla hispana. Por eso he intentado contar aquí, en castellano y tan claro como soy capaz, los métodos para aprender.
Acerca del autor
Mis credenciales para escribir sobre cómo aprender a ir en monociclo son limitadas: soy un monociclista normalito. Pero tal vez por mi formación, ingeniero mecánico, o tal vez porque soy de natural poco hábil, tiendo a fijarme en cómo funcionan las cosas. Y mi pasión por los libros ha hecho que acumule — y devore — prácticamente todo lo que se ha escrito sobre monociclos.
Las técnicas que cuento aquí no son mías, pero sí las he aplicado con éxito. Deseo que divulgarlas ayude a que la técnica del monociclo pierda el aura de inalcanzable que hoy tiene, y contribuya a dar a conocer el más sencillo y menos artificioso de los vehículos.
Agradecimientos
Este manual se ha beneficiado de las sugerencias y comentarios de Jaime Arredondo. Gracias a la paciencia de Juan Manuel y Pepe García-Reyero, Ralf y Sylvia Merten, Inés Modolell, Sergi Flo, Max, Paula y Rommy Mueller, Ainhoa Crespán y Natalia Viñas (en orden de aparición) he podido probar las técnicas que explico. Y gracias a mi madre, que me regaló el primer monociclo, me he podido introducir en este fascinante mundo.
No dejes de contarme cómo te va
He escrito este manual esperando que resulte útil, y me gustaría saber si lo es. No dejes de contactar conmigo para contarme cómo te va, tanto si te ha servido como si no, o si tienes sugerencias de mejora.
Juan Reyero, Sant Cugat del Vallès, a 17 de mayo de 2009





